Para hacer el cuento corto y así omitir los miles de detalles que no se pueden contar en un blog; por muy anónima que sea mi firma, diré que a partir de este momento vuelvo a las filas de los desempleados. Es que ya esa banca me extrañaba.
Detesto pensar en todo el proceso que viene ahora, que ya lo conozco bien. Revisar Bumeran.com, enviar currículos, ensayar la pinta y la sonrisa de ingenua para la próxima entrevista en la que me hagan la siempre ilógica pregunta de “¿Cuál es tu debilidad?”… Hacerme la paisa cuando pregunten en el próximo evento social el clásico “¿Qué estás haciendo?”. Rendir y extra-rendir lo que queda en mi cuenta. Inventarme y reinventarme actividades. Etc. Etc. Etc.
De momento estoy tratando de asentar en mi cerebro ese tonto libro de autoayuda que todos tenemos dentro, ese librito que me dice que esta es mi oportunidad de encontrar y hacer lo que me gusta, de iniciar algo por mi cuenta. Ese librito que me dice que no soy la misma que buscaba trabajo antes, que ya tengo más experiencia, más currículo y más, sí, “adultez”.
Pero como el libro de autoayuda no entra, vamos con Youtube. Hay tres canciones que caen de perlitas con el momento. Aquí van
Aquí está el soundtrack – autoayuda de lo que tengo que hacer…
Aquí está el soundtrack-autoayuda del mensaje cierto o no que me tengo que pasar cada sienta el orgullo magullado en el proceso. Súper pop y Súper Teen pero igual me gusta.
Y finalmente, aquí está el sountrack-autoayuda de quienes se han calado esta fase poco brillante de mi casi- Adultez y que tal vez quisieran decirme (o yo quisiera decirle a quien esté pasando por algo similar)
Y así termina la sesión de auto-ayuda (porque toda cosa que tenga que ver con la palabra "autoayuda", la verdad siempre me ha dado un poquito de alergia)
Detesto pensar en todo el proceso que viene ahora, que ya lo conozco bien. Revisar Bumeran.com, enviar currículos, ensayar la pinta y la sonrisa de ingenua para la próxima entrevista en la que me hagan la siempre ilógica pregunta de “¿Cuál es tu debilidad?”… Hacerme la paisa cuando pregunten en el próximo evento social el clásico “¿Qué estás haciendo?”. Rendir y extra-rendir lo que queda en mi cuenta. Inventarme y reinventarme actividades. Etc. Etc. Etc.
De momento estoy tratando de asentar en mi cerebro ese tonto libro de autoayuda que todos tenemos dentro, ese librito que me dice que esta es mi oportunidad de encontrar y hacer lo que me gusta, de iniciar algo por mi cuenta. Ese librito que me dice que no soy la misma que buscaba trabajo antes, que ya tengo más experiencia, más currículo y más, sí, “adultez”.
Pero como el libro de autoayuda no entra, vamos con Youtube. Hay tres canciones que caen de perlitas con el momento. Aquí van
Aquí está el soundtrack – autoayuda de lo que tengo que hacer…
Aquí está el soundtrack-autoayuda del mensaje cierto o no que me tengo que pasar cada sienta el orgullo magullado en el proceso. Súper pop y Súper Teen pero igual me gusta.
Y finalmente, aquí está el sountrack-autoayuda de quienes se han calado esta fase poco brillante de mi casi- Adultez y que tal vez quisieran decirme (o yo quisiera decirle a quien esté pasando por algo similar)
Y así termina la sesión de auto-ayuda (porque toda cosa que tenga que ver con la palabra "autoayuda", la verdad siempre me ha dado un poquito de alergia)
Ja, andamos en eso, igual tengo 26 años, pero yo estoy en un trabajo mediocre y que se supone que un niño de secundaria podría hacer.
ResponderSuprimirjajaja afortunadamente, no he actualizado eso en el blog porque me puse a hablar de otras cosas pero ya conseguí nuevo empleo. Creo que hasta los 30 por lo menos, vamos a seguir con altos y bajos y muuuhas frustraciones laborales (aka: he tenido trabajos donde me he sentido no de secundaria sino de primaria pues!)
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