2011/01/27

"Quiérete un poquito y no publiques estas cosas en tu Facebook" parte II

Ayer hablé de los “status updates”. Pero me quedó pendiente, en esta lista, por supuesto (faltaba más); hablar sobre las fotos. Comienza el conteo de lo que preferiría no encontrar entre mis contactos de Facebook:

6. Los álbumes de fotos no selectivos
En otros tiempos, mucho antes de que el Facebook y las cámaras digitales existieran, usábamos unas cámaras que luego pasamos a llamarlas “de rollo”. Uno tomaba la foto sin saber si había salido bien o mal y luego uno iba a una tienda a entregar el rollo en un frasquito negro para que te lo revelaran. Horas después buscabas las fotos que te las entregaban en un sobrecito; algunas veces con un lindo álbum anexo para que las organizaras. Ocurría que muchas de esas fotos salían movidas, fuera de foco o sencillamente, feas. ¿Y qué hacía la gente? La mayoría las botaba. A mi mamá le daban lástima y las dejaba acumular en una cesta. Pero lo que sí es seguro es que ninguna de esas fotos pasaba jamás de los jamases a formar parte ni los albums ni de los portarretratos de la casa. Gracias a Dios.

Con la llegada de la cámara digital pensé “¡Qué bueno! Ahora podremos darnos cuenta al instante si la foto salió mal y borrarla; y luego tomar una de nuevo hasta conseguir una de nuestro agrado… No tendremos una cesta de fotos mal tomadas en casa…” – Lo que no sabía es que con el ahorro en rollos y revelado más la inmensa capacidad de las cámaras digitales; tendríamos en lugar de una cesta, memorias de computadora copadas con fotos inservibles y, para más colmo, albums en Facebook repletos de ellas.

Que montes un album de 164 fotos sobre el cumpleaños de tu mamá y que solo una veintena de ellas sean fotos decentes, es un insulto y una pérdida de tiempo para el resto de nosotros los mortales – tus amigos, conocidos, chismosos y curiosos- que queremos saber qué hay de tu vida. ¿Para qué queremos quince fotos iguales? Además, no es divertido ni agradable ver un primer plano de tu trasero ni una multitud medio borrosa con ojos rojos.

Dile NO a bajar toda la memoria de tu cámara y poner todas las fotos directamente en el Facebook sin ediciones. Tampoco te pido que hagas una selección cuidadosa y edites las fotos a las que sea necesario arreglar un poco el contraste; pero ten compasión con la gente y al menos quita los ojos rojos (Introducing Picasa… ¡Es fácil y gratis! También hay cámaras que tienen esa función automática). Puedes eliminar rápidamente las fotos en las que no se sabe qué es lo que se está fotografiando. Le harás un bien a todos tus contactos de Facebook. Pero le harás un bien aún mayor a la pobre memoria de tu computadora. Como extra perderás menos tiempo esperando a que las fotos se carguen a tu Facebook…


7. Continuación de lo anterior: los albumes de la “graduación de Cristina” donde no sale Cristina o “Boda de Mariana y Ricardo” donde no aparecen ni Mariana ni Ricardo sino únicamente tu, tu novio, y tres amigos bailando en la hora loca
Si yo fuera Cristina o Mariana o Ricardo, me abstendría de invitarte a cualquier futuro evento importante de mi vida y me arrepentiría de haberte invitado a este, donde publicaste esas fotos que no sirven para nada. Porque si yo me gradué o me casé, la importante de la noche era yo; no tu. Y si tuviste la gentileza de llevar tu cámara hasta el sarao, devuélveme la gentileza que tuve contigo al invitarte y por lo menos incluye una foto de mi lindo vestido de grado con mi medalla, o una bailando con mi esposo recién adquirido.

Porque mientras te tomabas esas fotos medio pasado de tragos, en plena hora loca estabas bailando en MI fiesta, con MI cotillón ¡y para más colmo cerquita de MÍ! Nada te costaba voltear la cámara y sacarle una foto a los que tienen derecho a ser los protagonistas de la noche; bien porque se jodieron cinco años o más sacando una carrera universitaria o porque se gastaron lo que no tenían para comprometer el resto de sus vidas en matrimonio. Si no me tomaste fotos, no titules tu album “Grado de Cristina” o “Matri de Mari y Ricky”. Hacer un album de mi fiesta sin haberme sacado ni una miserable foto es lo que se conoce en mi pueblo como “mala educación”.

Extra: ¿Por qué será que todo el mundo saca sus cámaras en los matrimonios sólo cuando llega la hora loca? ¿Por qué? ¿Qué tiene de glamoroso sacarse fotos medio borracho con un sombrero de paja y un antifaz fuccsia donde ni le podemos detallar el vestido a la novia? Está bien, unas cuantas fotos de la hora loca es divertido pero un album de 200 fotos del mismo grupo de amigos en la hora loca NO lo es.
Además, las fotos de la entrada de novia o de la salida de los novios de la Iglesia (o si no fuiste a la Iglesia, durante el primer baile de los novios)… son mucho más “lindas” y para nosotros, tus contactos en Facebook, será más agradable mirarlas. Como plus retribuirás educadamente el esfuerzo y el gasto que hicieron al invitarte.


8. Las colecciones de fotos “yo” (peor si son en poses “sexy”, peor aún si son en la playa)

Tengo, como ya dije, 400 “amigos” (o más bien contactos) en mi facebook. La cuarta parte son mayores de 50 y tener fotos de mayores de 50 en poses sugestivas en paños menores me genera una imagen mental que no quiero conservar (menos mal, no ha pasado).

Del resto, sólo uno de mis contactos es modelo profesional y quizá unos veinte son personas que podríamos decir objetivamente que no hay nada qué hacer, que son personas bonitas. Ninguno de ellos tiene un album entero en Facebook dedicado a sí mismos.

Los que tienen “albumes yo” suelen ser Dios proveyó con menos gracia física en este universo y quizá por eso; mirar sus albums resulta no sé si cruel o repugnante.
Dile NO a la pose en la playa, acostada de lado sobre una roca que debe ser incomodísima donde puedo ver tus rollos; acompañada con una sonrisa torcida que muestra tus frenillos. Dile NO a las fotos tomadas frente al espejo. Tengo a un contacto en Facebook que decidió tomarse (y publicar) una foto con la ayuda del espejo del baño, en toalla…Perdonen el anglicismo pero eso es Too much!.

Dile NO a las 40 fotos en la sala de tu casa, con el florero de tu mamá de fondo o si es Diciembre, el arbolito de Navidad; posando con el mismo vestido que no te lo hemos dicho en tu carota pero que no te queda tan bien como crees. Dile NO a las fotos que te tomas tu mismo en tu cuarto haciendo muecas. Rara vez sales atractivo en ellas y sólo en un par de contactos considero que son artísticamente valiosas.

Y por último, dile NO a cualquier foto tomada en una pose que consideres “sexy”; porque créeme que la línea entre mostrar sensualidad y mostrar todo lo contrario es delgaditísima.

Ah! Por cierto, mostrar de más es otro NO. ¿Cómo saber el límite? Pregúntate qué tanto dejas a la imaginación…


9. Continuación de lo anterior: los albumes de “Lo que quieres ver (y lo que no quieres ver también) de mi linda parejita y de nuestra linda relación”

Hay que aclarar que no estoy en contra en principio de los albumes de parejitas.
Tengo un primo que quería presentar a su novia al resto de la familia que no vive en Caracas, así que creó un album con fotos de él y la novia titulado “Andrea y yo”. Las fotos rezaban: “Andrea y yo en la graduación de Pedro”, “Andrea en el matrimonio de su hermana”, “Andrea y yo en Lola”, “En el Ávila”…diez fotos, Andrea y mi primo, casi todas en pose uno al lado del otro, ligeramente abrazados, sonriendo.

Puede ser un poco aburrido pero cumplió su función: toda la familia, en el lugar del mundo que estuviera, conoció a su querida y adorada Andrea y tuvo más o menos una idea de lo que mucho que mi primo se ha divertido en su recién adquirida relación. Le hice saber que album que contenga más de 25 fotos donde únicamente aparezcan “Andrea y yo” está censurado. Pero estuvo bien. Hasta ahí estamos bien.
Es después de ese “Andrea y yo” que hay que hablar de límites.

Una foto de una pareja dándose un besito (estoy escribiendo “besito”) puede, en determinados contextos y dependiendo del ángulo y la pericia del fotógrafo; ser muy linda. Si esa foto se toma en un prado con flores silvestres o con un atardecer de fondo; háganse un favor a sí mismos y no la publiquen en el album “Andrea y yo”. Too much cursi, too much me da pena ajena.

Publicar una foto de uno dándole un besito en el cachete al otro es “cuchi”. Cuarenta fotos con la misma pose es vergonzoso. Es una señal ineludible de que no te respetas a ti mismo.

Una foto de una pareja dándose los besos con locura y pasión desenfrenada, lenguas incluidas (he visto de todo en Facebook) será siempre demasiada información para mi gusto. Hay una diferencia muy grande entre “cuchi”, “sexy” y “vulgar” pero con frecuencia y especialmente en Facebook, nos equivocamos al hacer esta distinción.

Por último, sabemos que tu “chuchi” es para ti una belleza encarnada, Aquiles sin el Talón, Brad Pitt en “Meet Joe Black” pero para el resto de la humanidad es un personaje común y corriente. Nos resulta un poco ridículo que publiques una docena de fotos de tu noviecito en traje de baño con panza incluida y la cara torcida porque le molestaba el sol cuando le tomaste la foto; por no mencionar el daño a su amor propio que le estás haciendo al pobre niño. No te lo dice porque te quiere, pero cuando misteriosamente desaparece su etiqueta de las fotos no fue un error de Facebook como él te hizo creer; sino que se “untaggeó” para que no lo vieran sus amigos. Ten compasión, capta la señal.


10. Dile NO a Taggearme en una foto, dibujo, imagen o sonido en la que no aparezco, y sobre la que es fácil concluir que no me interesa.
Una amiga encontró un dibujo de unas princesas de Disney haciendo unas muecas extrañas y me taggeó a mí y al resto de nuestro grupo, cada una como una de las princesas. Yo fui Alicia, aunque no me parezco. Eso estuvo bien, nosotras entendemos nuestros chistes internos y estuvimos echando vaina con el asunto.

Un tío me taggeó en una foto que tomó en la clínica, apenas llegó al mundo un nuevo miembro de la familia. Eso estuvo bien, todos queríamos saber si el pobre bebé nació con la característica nariz familiar o si por suerte la nariz le vino de otro lado.

Hacer una tarjeta de navidad totalmente genérica y taggearme en ella NO está bien. Prefiero que no te acuerdes de mí en Navidad, tranquila que no me ofendo con eso.

Tampoco me gustan las tarjetas cursis de “porque nuestra amistad es lo más hermoso” donde tagueaste a 40 personas más que ni conozco. Por lo general prefiero que cuando mis contactos vean las fotos en las que he sido tagueada, sean fotos en las que aparezco o como mínimo, que sean fotos de asuntos relevantes para mí.

Pasar por las fotos tagueadas de alguien y encontrarse en lugar de eso un montón de tarjetas genéricas, declaracioncitas cursis, paisajes y jueguitos es un NO- NO.



Hasta aquí llegó mi Facebook conteo en negativo. Creo que hablar de un Facebook- conteo en positivo es aburrido así que dejo esta entrega de placeres culposos hasta acá; mientras llega el impulso de confesar algún otro placer culposo- vergonzoso que tenga por ahí (menos mal, todavía, el blog es anónimo).

PD: Este pana coincide conmigo!!! Priceless...

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